según el registro

  • Variedades situacionales. Conocidas también como variaciones diafásicas, este tipo de variantes involucra cambios en el lenguaje a partir de la situación en que se encuentra el hablante. Como se sabe, no hablamos igual en una fiesta de amigos que en una actividad religiosa. Desde este punto de vista, lo que provoca el cambio es el grado de formalidad de las circunstancias. El grado de formalidad se entiende como la estricta observancia de las reglas, normas y costumbres en la comunicación lingüística.
Tomando en consideración este factor, los especialistas hablan de la existencia de diversos registros o estilos. De este modo, los enunciados “A los que estaban allí les entró risa cuando oyeron lo que les dijo el que hablaba” y “Las palabras emitidas por el conferenciante suscitaron la hilaridad del auditorio” difieren en su registro. Los hablantes, al momento de expresarse, deben elegir un registro adecuado a la circunstancia en que se encuentra.
No existe acuerdo en cuanto a cuántos y cuáles tipos de registros existen. Por lo general, se distinguen los siguientes: solemne, culto o formal, estándar, profesional, coloquial, vulgar y jergal.

En esta tabla tenéis un ejemplo de cómo los rasgos lingüísticos definen la adscripción de un texto a un determinado registro. Me he limitado a señalar los rasgos del registro coloquial y dos de los subregistros que podríamos derivar del elaborado: especializado científico-técnico y especializado humanístico:

Es solo un ejemplo, no os asustéis con la terminología, nosotros vamos a limitarnos a los rasgos lingüísticos más evidentes que iremos viendo en cada texto.

La clasificación que vamos a seguir nosotros es la que propone el Instituto Sagasta para las variedades del lenguaje, ya que me parece la más sintética y clara de las que podemos encontrar. Divide el registro en tres grandes grupos: elaborado, común o familiar y vulgar. El caso de la jerga lo consideramos a parte por ser una variedad con con características que la hacen excepcional.

Código elaborado (nivel culto, formal…)

Este código se caracteriza por ser planificado, estable, uniforme, cuidado, de gran amplitud de recursos, lo que le permite afrontar cualquier situación comunicativa.
Si se trata de comunicación oral, en el plano fónico tiende a la pronunciación cuidada de todos los sonidos, aunque se da cierta relajación en algunas consonantes, como la -d- intervocálica en las terminaciones en -ado. También es habitual el yeísmo.
La acentuación de las palabras es siempre correcta y la entonación suele ser relajada, sin marcas enfáticas excesivas.
En el plano morfósintáctico hay, tanto en la expresión oral como en la escrita, una construcción cuidada de la frase, con abundantes nexos que matizan claramente las relaciones oracionales, lo que permite el uso frecuente del hipérbaton. La formación de femeninos y plurales, así como la concordancia de los diversos elementos oracionales, es habitualmente correcta. La cohesión entre los tiempos verbales de las oraciones compuestas, así como los del discurso general es siempre adecuada, Se suele prescindir de fórmulas de carácter expresivo o enfático, como aumentativos o diminutivos.
La amplitud del vocabulario es el rasgo más destacable del plano léxicosemántico. Esto se manifiesta de forma notoria en una adjetivación variada, así como en la precisión semántica de todos los términos empleados, lo que lleva, en ocasiones, a la necesidad de incorporar neologismos y cultismos.

Desde que se columbró el resultado de la guerra mundial, los generales de más edad y parte de la aristocracia y alta burguesía pidieron a Franco la restauración de la Monarquía. Don Juan de Borbón, en su mensaje del 8 de marzo de 1943, le sugirió que le transmitiese sus poderes. Dos años más tarde, don Juan reclamaba de nuevo que Franco le cediese el paso y ofrecía una Constitución democrática a todos los españoles. Pero, mientras tanto, el intento de invasión guerrillera por los valles pirenaicos, el ostracismo en que Franco dejaba a los viejos generales y la resignación de aristócratas y burgueses (salvo excepciones) al convencerse de que los aliados vencedores no intervendrían en España, fueron cambiando los datos del problema.

M. Tuñón. J. Valdeón y A. Domínguez: Historia de España Labor, 1991.

Registro común o familiar (normal, estándar, popular…)

Este registro tiene un grado menor de uniformidad que el nivel culto.
-En la modalidad coloquial (oral, dialogada) es más expresivo, menos rígido y posee gran cantidad de fórmulas para manifestar los estados afectivos.
-En la modalidad escrita es el modelo perseguido por los medios de comunicación dada su capacidad de llegar a gran número de lectores.
En el plano fónico utiliza una amplia diversidad de recursos paralingüísticos para mostrar la expresividad  (dislocaciones del ritmo y la intensidad, refuerzo acentual … ). También se apoya en factores gestuales que permiten, en ciertos casos, algún sobreentendido en la formulación de las ideas.
En cuanto al plano morfosintáctico, se producen abundantes elipsis en la construcción de las frases se trata de comunicación oral, así como algún caso de discordancia entre los componentes oracionales. Se prefiere la sintaxis simple, con oraciones cortas y escasas estructuras subordinadas; cuando éstas aparecen ofrecen gran simplicidad organizativa y siempre los mismos nexos relacionales. Se dan reiteraciones, las construcciones pleonásticas para enfatizar la expresión de la aserción contenida en el mensaje (Lo construí con mis propias manos). La manifestación de la emotividad encuentra en oraciones exclamativas su mejor instrumento.
En el nivel léxico-semántico, sobre todo en el plano coloquial, abusa de muletillas (bueno, entonces, pues), así como de frases hechas. Potencia el carácter expresivo de este registro la abundancia comparaciones disparatadas (Más feo que Picio) o expresivas (Estoy hasta las narices), hipérboles (Eso está en los cerros de Úbeda), expresiones de carácter afectivo creadas con utilización de superlativos, diminutivos, despectivos (¡Que naricilla más mona!). En general, léxico es limitado y, a veces, exiguo.

A.- Vamos a resumir esos años de matrimonio… ¿cómo fueron?
J.- Normales… normales.
A.- Normales… ¿pero…?
J.- …Ehhhh…, no… no me dejaba poner ciertas cosas, no me dejaba salir mucho…
A.- ¿Y en que se traducía esos celos que él tenía? ¿Qué es lo que no te permitía hacer… o con qué cosas se enfadaba él?
J.- Bueno, se enfadaba con todo… la manera de vestir… de hablar, de salir…
A.- Entonces, no van a ser tan normales esos años… si se enfadaba con todo ¿a ver, con qué se enfadaba?
J.- Si salía a la calle… (asentimiento de A: Ajá … ) … tardaba; que de dónde vengo, que de dónde he estado y así… que con… quién he estado…
A.-Y tú ¿cómo reaccionabas?
J.- Pues…. ¡chico! vengo de comprar o vengo de casa de mi madre o vengo… de… de… donde hubiese ido y… y… bueno… pues… que no se lo creía.
A.-Y.. ¿no te perseguía … no sé … ?
J.- Sí, sí, él me persigue … bueno… por donde voy… de hecho todavía ¡vamos!
A.- De hecho, todavía te persigue… la cuestión es que creo que tú utilizaste… Aquí cada cual se inventa sus tácticas ¿verdad, Juan? (a otro entrevistado) unos abren negocios (risas) y… tú, concretamente, lo que hiciste fue tomártelo a risa. Dijiste, voy a ver si ahora cuando me ataque… pues yo le contesto así en plan… un poco «viva la virgen» Y.. ¿qué fue? ¿peor? … ¿mejor?
J.- Pues yo que sé… se ponía un poquito peor… porque es que… se lo creía… aparte de que él lo tiene ahí…, lo tiene ahí, está obsesionado… pues… eh… ya… bueno… es que… le… decía: mira… eso no es… lo que tú dices no es así, yo… no te creas esto. ¿Qué pasa? ¿por qué me tomas? ¿no?… y… bueno… ya dije un día… me puse a pensar y dije: voy actuar de esta manera, voy a decirle que sí a lo que me dice, a ver cómo actúa; a ver si es que a lo mejor he tomado otra… otra actitud y en vez de decir… bueno pues… me voy a meter con ella, voy a estar con ella, a traerla… pero parece ser que se ponía agresivo y…
A.- ¿Más agresivo todavía … ?
J.-…y hasta el punto ha estado de… pegarme.
A.- ¿Tú también … ? ¡Pegarte! ¿Te llegó a pegar? (Asentimiento de J: Ujú … )
A-¿Y ahí fue cuando dijiste que hasta ahí habíamos llegado?
J.- Bueno, aguanté un poquito porque… yo no sabía dónde ir, ni tampoco tenía a nadie que me asesorara un poco y, bueno… hasta que la secretaria de… (trabajo en el Uno de Octubre)… la secretaria de la planta sexta me asesoró un poquillo, me habló y, bueno, me decía… no es normal que te des con una ventana o, no es normal que te des… A ti te pasa algo. Entonces ya me sinceré con ella y me dijo:
pues no aguantes… vete a tal sitio… [ ... ]

El programa de Ana, en Telemadrid, 9-VII-96.

Habla vulgar

El habla vulgar es un código restringido: pobre, repetitivo, rutinario y cargado de incorrección lingüísticas. Su uso es en la comunicación oral.
Aparece en escasos escritos: notas breves, avisos o cartas familiares, en las que no se respetan las convenciones del uso escrito (normas ortográficas, construcción sintáctica.. . También se encuentra muy poco frecuente-, como forma de caracterización de personajes y situaciones, en obras literarias, textos periodísticos del tipo de reportajes o crónicas)
En el plano fónico: articulaciones exageradas u omitidas, fuertes altibajos en las curvas de entonación para expresar emotividad y, en general, un elevado volumen de voz. Frecuentes incorrecciones: desplazamientos acentuales (*telégrama, *périto, *carácteres), vacilación en pronunciación de hiatos, diptongos y vocales átonas (*Juaquín, *carnecería), relajación o pérdida dlas consonantes d, r, n -*pa (para), *na (nada), *tiés (tienes)-, confusión de b-g (*abuja, *agüelorelajación o pérdida de la -s final de sílaba o de palabra, contracción de preposiciones y artículos (*al); apócope de los pronombres me, te, se ante vocal (*m’ha dicho).
En el plano morfosintáctico: La repetición de las mismas conjunciones y nexos conjuntivos (y, que, dlo cual, cuando), la utilización abundante de interjecciones, frases interjectivas y construcciones valor impersonal (¿Cómo van las cosas?; ¿Qué se le va a hacer?) Las incorrecciones mas frecuentes son: adición de la s en la 2ª persona del pretérito perfecto simple (*hicistes), alteraciones de género y número (*el amoto, *el mismo agua), dequeísmo (Pienso de que está mal esodiscordancias (*Cada persona tenemos que cooperar), laísmo, loísmo y leísmo (*La he dado un regalo), construcción incorrecta de los pronombres átonos me, te, se (*Me se ha caído) construcciones verbales analógicas (*andé, *frego, *haiga) y errores diversos en el uso de las formas verbales en las proposiciones subordinadas (*Si tendría dinero iría al cine; *Se saltó el semáforo atropellando a un peatón); concordancia del verbo y del complemento directo en impersonal(*Habían muchos espectadores).
En el plano léxico-semántico: vocabulario muy reducido, desconocimiento de sinónimos y abuso las palabras baúl (cosa, hacer, tener, eso, asunto, tema, problemática… ) Las incorrecciones mas frecuentes son: confusión de significados (perjuicio-prejuicio; emitido-omitido, cápsula-clásula) errores en los sufijos (inalterable-inalterado) o sufijación inadecuada (*dominancia, *detallació*adjetivizado) y, por último, el abuso de muletillas o expresiones vacías de contenido (¡hombre¿vale?, ¿no?, ¡venga!, pues, bueno, …).

SEÑÁ JUSTA.- Tengo oído que es una alhaja.
SEÑA LIBRADA -Como que no hay noche que no se retire con sus tres pesetas corridas. Pero se lo merece; es un lince. Le suelta usté en la cá Alcalá, ve a una señorita de esas muy antravés con un señorón de levosa y ya le tiene usté agarrao a los faldones, diciéndole al caballero: «Señorito, una limosna, por la salú de la señorita, que es muy guapa. Ya la podía usté comprar un coche, con esos ojos que tiene. Cómpreselo usté, ande usté.» Hasta que le miran, se echan a reír, el señorito dice: «¡Qué granuja … !» La señorita: «¡Es muy mono!» Y no hay pareja que no le apoquine de dos a tres perras.
SEÑA JUTA.-¡Vaya un vivales de creatura!
SEÑÁ LIBRADA.-¡Pos y el mayorcito!
SEÑA JUSTA-¿El jorobeta?
SEÑÁ LIBRADA-Jorobeta y tóo lo que usté quiera, hija; pero es un portento. Ese coge una cestita, una botella vacía, se para en una esquina de tránsito, se echa al suelo, rompe a llorar amargamente, que su alma se la arranca, y cuando tiene corro hay que oírle: «¡Ay mi pobre madre!… ¡Ay!… ¡Después de cuarenta y ocho horas que no comemos!… ¡Ella, que va y me da dos pesetas pa traer aceite, y voy y las pierdo! ¡Ay, que yo no vuelvo a mi casa, con mi pobre padre enfermo como está!… ¡Ay, un día que podía alimentarse! … » Y misté: la gente se conmove de oír a la creatura aquellos lamentos, hacen una porrata…, y no hay llorera que no le suba al chaval de cinco a seis reales.
SEÑA JUSTA.-Pos diga usté que esos dos niños son dos minitas.
SEÑÁ LIBRADA.-Dan más que una casa de empeños. [ ... ]

Carlos Arniches: Los pobres.

LAS JERGAS

Existe una serie de variantes lingüísticas motivadas por el contexto de situación que reúnen características especiales: las jergas.
En el Diccionario de términos filológicos, F. Lázaro Carreter define la jerga como la «Lengua especial de un grupo social diferenciado, usada por sus hablantes sólo en cuanto miembros de ese grupo social. Fuera de él hablan la lengua general» Es decir, un grupo de individuos, que conoce y usa la lengua común, se independiza de la colectividad mediante la utilización de un código especial. Las razones que pueden mover a dicho comportamiento son muy variadas.
Un tipo muy común de jerga es la originada por el ejercicio de una profesión o actividad específica. Hoy existe multitud de jergas profesionales (medicina, informática, economía, mecánica, albañilería…) Estas pueden ser consideradas variantes jergales. A diferencia de lo que sucede con las jergas en sentido estricto, no tienen la función marginadora. Algunos (desde P. Baroja a J. Conrad) han usado la jerga marinera con valor literario.
El afán de sentirse al margen de las normas sociales, la originalidad, y la identificación grupal están en la base de las jergas juveniles. Las jergas juveniles significan una toma de posición ante la sociedad adulta y retenden, por encima de todo, una diferenciación con los mayores, pero también, en ocasiones, con otros grupos juveniles distintos. Suelen cambiar con rapidez porque cansan y son sustituidas por los grupos juveniles siguientes.
Un caso particular de jerga es la germanía, o manera de hablar de grupos sociales marginales y de ambiente delictivo; ejerce gran influencia en las jergas juveniles por su carácter antisocial y contestatario.
En general, las jergas son códigos restringidos que están al servicio del grupo y no de la expresividad individual. Su ámbito de aplicación conceptual es muy limitado: se mueven tan sólo en la referencia a los saludos, las despedidas, las valoraciones, las fórmulas amorosas, la calificación de los estados anímicos (aburrirse, divertirse, presumir), acciones elementales (mirar, beber, comer, tomar el sol), el trato social y, en ocasiones, el mercado y consumo de drogas.

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